De casinos, depredación y mendicidad asalariada

Posted on septiembre 16, 2012

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Desde que saltó a la palestra la intención de emplazar un ‘complejo de congresos, ocio y casinos’ en el sur de Europa, y más concreto en Madrid, el entusiasmo politiquero no ha hecho más que ir en aumento. El proyecto que el multimillonario usurero Sheldon Adelson quiere instalar ha hecho aparecer el símbolo del dólar en los ojos de más de un regidor municipal. Los ayuntamientos de Madrid y Alcorcón, a los que se han sumado los de Leganés, Getafe, El Molar…empiezan su particular competición a ver quién es el mejor colocado en la carrera para albergar tan descomunal ‘proyecto’. La función ha comenzado y, como tal, el espectáculo se manifiesta en ver quién puede ofrecer más y mejores comunicaciones, infraestructuras, condiciones legislativas más laxas y mayor respaldo ciudadano.

Todos los obstáculos legales que impiden su implantación han de ser superados, puesto que una oportunidad así no ocurre todos los días…o dicho en palabras del alcalde de Leganés: ‘habría que ser muy obtuso’ para darle la espalda al proyecto, que no sólo crearía innumerables puestos de trabajo, sino que redundaría en beneficios para todxs.

Y es que no se pueden poner objeciones a la senda del progreso. De lo contrario, seremos tildados de <<antiguxs>>, <<cutres>>, <<trasnochadxs>> y de anteponer nuestro ‘egoísmo irracional al bienestar de la mayoría’. La crisis que padecemos en todos los ámbitos exige determinación. No hay que mirar hacia atrás –ni hacia los lados-, hay que seguir la vereda que se presenta ante nuestros ojos y aprovecharla. El ritmo acelerado del mundo globalizado nos lo exige, y si no estamos en constante movimiento y renovación, será otrx el que se lleve el gato al agua.

No importa qué es lo que se cree ni bajo qué condiciones se materialice. En el caso de Alcorcón, no importa que se urbanice lo que queda del municipio. No importa que se convierta en una megapoblación de más de 250.000 habitantes. No importa que ya se disponga de los centros comerciales más lucrativos del estado, ni importa que se fomente el uso del vehículo privado y la ejecución de más carreteras para llegar hasta ellos. Las soluciones a los problemas siempre se encuentran adelante, de acuerdo con la fe en el ‘progreso continuo’ de la humanidad, que más que una ‘progresión’ parece una huida. Según esto, no debería inquietarnos de dónde saldrán los recursos energéticos y naturales para abastecer los casinos, campos de golf y lupanares encubiertos, ni para mantener el ritmo normal de una ciudad con la población de Alcorcón: seguro que en un futuro próximo encontraremos algún invento para solventarlo…vivimos en la inmediatez, la velocidad está inscrita en nuestra mentalidad: es pan para hoy y hambre para mañana.

Resulta contradictorio que se empleen los mismos medios que nos han traído hasta donde nos encontramos como receta para resolverlo todo. Es curioso que se hayan adoptado recientemente medidas económicas que dicen perseguir el fraude fiscal y evitar la evasión de capitales, y por otro lado, estas medidas se complementen con la creación de ‘islas’ que se salten la legislación tributaria y que pasen por alto el blanqueo de dinero. Pareciera que para resolver una cosa mal hecha haya que reincidir en ese mal pero multiplicando sus efectos. Según este principio, ante las dificultades para poder acceder a una vivienda, debemos construir más casas que tampoco podamos pagar; ante la falta de espacios donde poder encontrarse y comunicarnos, seguiremos creando ciudades hechas para aislar y atomizar a las personas; y ante un mercado laboral totalmente flexibilizado, lo resolveremos lanzando nuevos puestos de trabajo aún más precarios y con menos garantías de ningún tipo. Porque ante todo, el fondo de la cuestión parece reducirse a la creación de 200.000 puestos de trabajo –que según se estima reduciría a la mitad el paro de la región de Madrid-, excusa ésta que lo justifica absolutamente todo. Condiciones laborales a la medida de la empresa, movilidad geográfica y disponibilidad horaria total, salarios irrisorios, contratos por minutos…No es una broma macabra ni un futuro apocalíptico y lejano. Es el presente, es lo que nos espera.

Hace unos meses que ha comenzado ya la campaña mediática en todos los medios escritos y audiovisuales, a nivel local y a nivel nacional, vendiendo las bondades de la idea para que vayamos asimilando y viendo con buenos ojos lo que, con nuestro consentimiento o sin él, va a suceder. Cuanto antes nos familiaricemos con el hecho consumado, menos disgustos habrá para todxs. Las más de trescientas solicitudes recogidas en el instituto municipal de empleo de Alcorcón para estos puestos de trabajo, son testimonio de que la operación de marketing va por buen camino. Ya han logrado que roguemos por un trabajo de mierda, en unas condiciones de semiexclavitud y en un entorno degradado. Y todo, para que podamos seguir endeudándonos, que parece ser la única forma posible de ‘volver a la senda del crecimiento’, de que los inversores y emprendedores ‘adquieran confianza’, y de que podamos consumir al ritmo que lo hacíamos antes de la crisis de 2007 (que al fin y al cabo, es lo que muchxs desean).

Lo mismo da Valdecarros, que Barcelona o Alcorcón, las diferencias son únicamente de grado, de ver quién podrá ofrecer las mejores condiciones para obtener mayores dividendos. El esquema se mantiene idéntico en todos los lugares: se sigue apostando por la terciarización de la economía (turismo y centros comerciales), por el saqueo de los recursos naturales y por la precarización de la vida de las personas.

En ese sentido, no se puede distinguir entre izquierda o derecha, todxs se dedican únicamente a gestionar la devastación del medio. A este respecto, lxs que menos tienen que aportar en la oposición al proyecto de Las Vegas Sand son precisamente la izquierda institucional (socialistas en conjunción con sus fieles compañeros de viaje, izquierda unida). Ellxs, más que nadie son los que han promovido durante años la urbanización y la ‘ordenación urbana’ como vías de financiación de los ayuntamientos y han convertido a Alcorcón, población que tenía en el año 1.970 46.000 habitantes, en lo que hoy es: una acumulación de gente que ronda los 200.000. Ellxs iniciaron el camino a la urbanización completa del municipio, cambiando los PGOU de la mano de las inmobiliarias propietarias de los terrenos. El nefasto argumento esgrimido para la edificación de más viviendas y que se basa en una mayor accesibilidad a las mismas carecía –y sigue careciendo- de sentido, cuando Alcorcón tiene el privilegio de albergar cerca de 11.000 casas vacías según el INE. Por esa misma razón, la administración y la izquierda institucional nunca podrán ser parte de la solución, sino del problema, puesto que no representan en absoluto el interés de la gente.

A pesar de todo ello, se nos debe escapar algo que las mentes privilegiadas de nuestrxs polítcxs logran captar visionariamente…su actitud paternalista en favor de la población así lo manifiesta. Pero lo que no deben captar es que seguramente no todxs vayamos a estar dispuestxs a soportar más trabajos degradantes, más horas de atascos en sus kilómetros de carreteras ni más horas de ocio planificado en los centros comerciales los fines de semana. Nosotrxs somos a lxs que nos espera una ciudad inhóspita rodeada de cinturones de autovías y en las que el espacio de convivencia ya no será –al igual que ya no lo es- la calle, sino los hoteles temáticos y los locales de comida rápida. Somos nosotrxs lxs que vamos a sufrir los aspectos negativos derivados del vicio del juego y de la voraz hambre urbanizadora de los dirigentes, y los que vamos a pagar todas las consecuencias nocivas que resulten de esta aventura. Por lo tanto, siendo los principales afectadxs, a nosotrxs nos corresponde decidir la relación que deseamos establecer con nuestro entorno y nuestrxs vecinos, en este aspecto y en todos los demás, y no a lxs que se dedican a invertir millones en terrenos, casinos o ciudades deportivas.

La negativa a estos planes de ‘neg-ocio’ pasa por la defensa de un modo de vivir diferente del existente, en el que se libre al territorio de su carácter mercantil, y no por una vuelta al modelo basado en la especulación con bienes de primera necesidad y en el desarrollo urbanístico, al cual es más que probable que no podamos regresar aunque quisiéramos.

Por un territorio libre de usura, ni en Las Vegas ni en ninguna parte: Mr.Adelson go home.

Unx de Alcorcón. Febrero 2012.

(Descargar en PDF. 227kb)

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