No existen catástrofes naturales, existen solamente catástrofes sociales. Alcorcón 2015, sede del 1er congreso internacional de grandes catástrofes. Macrosimulacro de terremoto de 24 horas.

Posted on mayo 26, 2014

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Alcorcon intervencion ante catastrofes

En febrero del año 2015, Alcorcón acogerá el Primer Congreso Internacional de Grandes Catástrofes.  Desde el Ay-untamiento, no relacionan este congreso con la actividad sísmica registrada en la zona los últimos tiempos. En 20 meses, los mismos terremotos que en 168 años. 48 temblores de tierra desde febrero del 2012.  Alcorcón, pugna por convertirse en un lugar ejemplar, en cuanto a la urbanización completa del territorio. Todo sirve a nuestros gobernantes/mafias, para ejercer mayor control y explotación sobre la tierra y sus habitantes.

En la actualidad, se atribuye la causa del terremoto de Lorca (Murcia), a la extracción de aguas subterraneas. Estas, suelen ir asociadas con el modelo de urbanismo “marca españa”, que consiste basicamente en urbanizarlo todo a cascoporro.

Algún día, Alcorcón servirá de ejemplo como lugar pensado para NO VIVIR. Será un gran ejemplo de urbanismo aberrante y desquiciado. Este municipio pasó, de no tener ni un millar de habitantes en el año 1950, a tener casi 50 mil en 1970, y 140 mil en 1980. Lo que antes era un pueblo, pasó a ser una ciudad dormitorio, que acogió el éxodo rural de decenas de miles de emigrantes, desposeidos/as de todo.

Al principio, en estas nuevas ciudades que se iban construyendo para albergar el éxodo rural, no existían Planes de Ordenación Urbana. Las empresas constructoras, eran las que realizaban la ordenación del territorio según sus intereses, no los de vecinas y vecinos, y así sucedía que no había parques, ni centros de salud, ni colegios, ni accesos a las carreteras principales, ni transporte público…. Desde que abandonó su condición de pueblo, Alcorcón siempre ha sido un GRAN NICHO para trabajadores/as y no un lugar acogedor dónde vivir, como canta su himno. Las cosas han cambiado de forma pero no de fondo. Ahora los planes de ordenación urbana los hacen los ay-untamientos, de hecho, es de lo único que viven desde hace décadas, de vender el suelo público, que antes era común y del pueblo. Y ahora, sirve a los intereses de los caciques de turno, que llevan años especulando con el suelo del municipio a la espera de lucrarse con Eurovegas y Ciudades Deportivas.  Y así, hemos visto convertido nuestro pueblo en un enorme nicho/centro comercial. Y es que Alcorcón ha servido de experimento en muchos aspectos. Cobayas humana conduciendo a toda velocidad hacia los centros comerciales,  (por supuesto mejor ir en coche), para alienarse consumiendo de manera disparatada…para ver cuánto se puede forzar una nueva vuelta de tuerca.

La alianza con las élites, que llamamos democracia, les permite hacer y deshacer a su antojo, sin limitaciones, impunemente y sin preocuparse lo más mínimo por las catastróficas consecuencias de sus actos. Desde Viva las Eurovegas, creemos que a sus imposiciones, tenemos que oponer la Acción Directa, que entendida de una manera amplia, viene a ser el que las personas afectadas se organicen por si mismas y hagan frente a los problemas comunes causados por las élites y su/nuestra fe ciega en el progreso y el desarrollo. (Sobre todo porque llena sus bolsillos)

Esta es una historia común a más o menos todos los pueblos de la zona sur, Mostoles, Leganes, Fuenlabrada…. y a tantos otros lugares aquí y allá, señalados a fuego con la empresa marca españa por excelencia:  el urbanismo enloquecido y febril de las grandes empresas constructoras y los políticos corruptos, que hacen lo que sea con tal de llenarse las cuentas suizas y los bolsillos.

A la catástrofe de aceptar este modo de vida impuesto y de aceptar “vivir” en nuestras ciudades, hay que sumar la catástrofe tecnológica, ya que proyectos como el Castor, (una planta maritima de almacenamiento de gases) o el fracking, (técnicas de extracción de gas no convencional) producen movimientos en las placas tectónicas, con el consecuente riesgo de que se produzcan terremotos, como ya ha sucedido y seguirá sucediendo en el caso del proyecto Castor, qué aún sabiendo que es responsable del terremoto de Alicante seguirá funcionando.

El hecho de que el año 2015, Alcorcón acoga un macrosimulacro de terremoto de 24h., debería hacernos pensar. ¿Por qué? Existen varios motivos con los que podemos especular. En primer lugar está la cuestión de la extraña actividad sísmica en la zona, antes practicamente nula ¿Acaso no preveen que suceda un terremoto? ¿Nos hemos parado a pensar las consecuencias que tendría un terremoto en un lugar como Alcorcón, apenas 33km2 de superficie y una densidad de población de  más de 5000 hab./km²? ¿Acaso no sacan ellos rentabilidad de nuestras desgracias, como en el caso de la reconstrucción, ya sea tras una guerra, un terremoto, una catástrofe nuclear, etc.? Sus negocios significan nuestra muerte. Como admirablemente expresó una anciana en relación a la masacre de indigenas de norteamérica: “Sí, sabemos que cuando vosotros llegáis, nosotros perecemos”

CHIPAROPAI, una anciana india Yuma.

¿No pretenden también realizar un ejemplificante simulacro de cómo controlar a la población en situaciones de emergencia, como sucedió en el terremoto de L’Aquila en Italia, en Chile, también tras Fukushima…? ¿Sabemos algo de lo que sucedió en Lorca, durante y tras el terremoto? ¿Sabemos algo de Lorca ahora?

 A continuación puedes leer varios textos relacionados con las mal llamadas “catástrofes naturales” y que sería más apropiado llamar “catástrofes sociales”, extraidos del capitulo Emergencias, del libro Si vis pacem. Repensar el antimilitarismo en la época de la guerra permanente. Textos de las jornadas antimilitaristas de Barcelona de septiembre de 2010. Puedes descargartelo pinchando AQUÍ

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No existen catástrofes naturales.

Miles de muertos y desaparecidos, millones de refugiados. Por ahora. Ciudades enteras arrasadas. Como si lo que golpeó Japón no fuera un terremoto sino unas bombas nucleares. Como si lo que destruyó las casas no fuera un tsunami sino una guerra. De hecho, fue así. Pero los enemigos que golpean tan duramente no son la tierra ni tampoco la mar. Estos no son para nada instrumentos de venganza de una naturaleza que estamos acostumbrados a creer hostil. La guerra en curso ya desde hace siglos no es entre la humanidad y el entorno natural, como muchos nos quieren hacer creer para asegurarse nuestra disciplina. Nuestro enemigo somos nosotros mismos. Nosotros somos la guerra. La humanidad es la guerra. La naturaleza es simplemente su campo de batalla principal.

Somos nosotros los que provocamos las inundaciones, al transformar el clima atmosférico con nuestra actividad industrial; los que destruimos las orillas de los ríos, cementado sus lechos y deforestando sus riberas; los que hicimos caer los puentes, construyéndolos con materiales de descarte elegidos para ganar las concesiones; los que eliminamos pueblos enteros, edificando casas en zonas bajo riesgo; los que contaminamos el planeta, construyendo centrales nucleares; los que criamos a los chacales, buscando el beneficio en cualquier circunstancia; los que no intentamos tomar precauciones contra eventos semejantes, preocupados solo en construir nuevos estadios, nuevos centros comerciales, nuevas líneas ferroviarias y nuevas líneas de metro; los que permitimos que todo esto pasase y se repitiera, delegando en otros las decisiones que en realidad afectaban a nuestras vidas.

Y ahora, después de haber devastado el planeta para movernos más rápido, para comer más rápido, para trabajar más rápido, para ganar más rápido, para mirar la televisión más rápido, para vivir más rápido, ¿osamos lamentarnos incluso cuando nos damos cuenta de que también morimos más rápido?

No existen catástrofes naturales, existen solamente catástrofes sociales. Si no queremos seguir siendo víctimas de terremotos imprevistos, inundaciones excepcionales, virus desconocidos, o lo que sea, debemos actuar contra nuestro verdadero enemigo: nuestra manera de vivir, nuestros valores, nuestras costumbres, nuestra cultura, nuestra indiferencia. No es a la naturaleza a la que hay que declarar urgentemente la guerra, sino a esta sociedad y a todas sus instituciones. Si no somos capaces de inventar otra existencia y de luchar para realizarla, preparémonos a morir en la que otros nos han destinado e impuesto. Y a morir en silencio, así como siempre hemos vivido.

Texto extraído de un cartel aparecido a raíz de los sucesos de Fukushima, Japón.

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Reflexiones tras el terremoto en Chile 2010.

¿Qué ha significado para el gobierno esta catástrofe natural?

El terremoto del 27 de febrero de 2010 vino como anillo al dedo al nuevo gobierno de derechas de Sebastián Piñera, el cual asumió a los pocos días del sismo. Así, el gobierno saliente «entregó el país» en ruinas y el entrante hoy se dedica a hacer una buena gestión de esas ruinas. Por ejemplo, a través del llamado proceso de reconstrucción, que costará 30 mil millones de dólares y gracias al cual la figura del empresariado se autopromociona como un «sujeto social» fundamental. Pero también el terremoto sirvió para experimentar y poner en práctica viejas y no tan nuevas formas de gobernabilidad. De las no tan nuevas: respecto de los saqueos, la integración en la jerga estatal de una distinción entre objetos de primera y tercera necesidad, llegando a legalizar a posteriori los primeros saqueos de objetos que el Estado determinó como de primera necesidad (es decir: agua y ciertos alimentos) y a su vez instalando una política de persecución y castigo para quienes recuperaron otro tipo de objetos (por ejemplo, aparatos electrónicos). De las viejas formas de dominación podemos mencionar: la utilización del shock para legitimar el negocio de la reconstrucción, el decreto de estado de excepción, militares en las calles, toque de queda, la repetición de escenas en las que los militares golpeaban y encañonaban a personas, racionamiento de energía, campañas mediáticas de reafirmación de la identidad patriotera como, por ejemplo, el espectáculo televisivo del telemaratón «Chile ayuda a Chile» con Don Francisco1 a la cabeza.

1. Se trata de Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld, presentador de televisión chileno. Aparte su entrega en la labor infatigable de adoctrinamiento y estupidización a través de la industria de la «diversión», habría que señalar además sus lazos con Israel y con las varias organizaciones cristianas que operan tanto en Chile como más allá de sus fronteras. [Nota de la editorial]

También habría que mencionar el papel de los mass mierda (medios de formación de masas), que junto al gobierno se dedicaron a sembrar la paranoia y la desunión entre los pobladores de distintos barrios, llegando estos a autoorganizarse para la defensa de sus bienes, pues se generó un miedo hacia el otro pocas veces visto. Los mass mierda transmitían una y otra vez el mensaje de que los saqueos se extendían entre los más pobres, de que no solo se trataba de los supermercados, sino que además habían grupos que se movían de unos barrios a otros con el exclusivo fin de robar a sus vecinos. Esta paranoia generó que más de uno estuviera dispuesto a dar su vida por un televisor, además de los linchamientos colectivos y de una «necesidad» de seguridad que llevó a muchos a pedir y aprobar la militarización de las calles. Y es que esta alianza entre la prensa burguesa y el capitalismo no es nada nuevo y se repite, por ejemplo, en los constantes ataques a los y las mapuche —llegando al punto de negar la huelga de hambre que llevaban a cabo— y también en el llamado «caso bombas» y las detenciones del 14 de agosto de 2010, donde la prensa burguesa juega un rol fundamental ya que naturaliza los delirios del Estado chileno, predisponiendo a la población a aceptar que cualquiera es un terrorista potencial por el hecho de pensar, relacionarse y actuar de una forma anticapitalista.

¿Qué ha significado para las antiautoritarias esta catástrofe natural?

En lo práctico, se activaron redes informales de apoyo mutuo como, por ejemplo, los grupos que viajaron hasta las zonas más afectadas para dar sostén. También se realizaron conciertos y actividades solidarias con el fin de recaudar materiales, comida, en fin, objetos de necesidad para los más afectados, además de charlas para hablar acerca de lo sucedido pues, evidentemente, toda catástrofe acarrea replicas sociales que son consecuencias económicas, políticas, psíquicas, de vida. Con el terremoto se evidenció el peligro de habitar en ciudades, que éstas son peligrosas para la vida y se construyen en oposición a ella. De hecho, pese a que el terremoto también azotó al campo, la mayoría de los muertos se ubicaron en las ciudades, no sólo porque la mayoría de la gente vive en éstas, sino porque las infraestructuras en funcionamiento o cayéndose a pedazos suelen hacer más daño que cualquier mutación de la naturaleza por causas propias. Seguir a día de hoy habitando entre replicas en edificios a veces tambaleantes, es decir, en la inseguridad de no saber si se desplomará o no tu hábitat, aumenta la sensación de inseguridad y peligrosidad de la ciudad. Es que al fin y al cabo se trata de ciudades construidas sobre una naturaleza telúrica.

Algunas preguntas a partir de esta experiencia

Queda en el aire una pregunta que sólo seremos capaces de responder en el futuro: ¿Habrá realmente afectado este terremoto a la conciencia de los millones de habitantes de las ciudades, al punto de comprobar también que éstas, con su lógica de control social y crecimiento tecnocapitalista, son un peligro para la vida y que por lo tanto es fundamental combatir su crecimiento, por ejemplo emigrando hacia el campo con la perspectiva de liberarlo también de las relaciones capitalistas? Hay quienes afirman la necesidad de destruir lo existente, y la ciudad, la metrópolis y la megalópolis en tanto cánceres provenientes del brutal desarrollo capitalista. No obstante, para que esta afirmación no sea sólo un eslogan necesitamos repensar constantemente y experimentar con formas de destrucción que no nos desposean, es decir: ¿cómo destruimos el capitalismo —sus lógicas pero también sus megaestructuras— sin destruir al ser humano, o sea, sin tener que enfocarse hacia un fin del mundo que posiblemente ya estemos viviendo?

Si bien se han resaltado los saqueos como una experiencia comunal, con un carácter espontaneo, solidario y de clase, muchos han afirmado que pasado este momento, la autoorganización no estaba lo suficientemente desarrollada como para evitar la intervención estatal, frente a lo cual resulta de importancia desplazar la afirmación transformándola en pregunta: ¿estaremos lo suficientemente preparadas para una situación de catástrofe y ausencia de las fuerzas coercitivas del Capital? Probablemente nadie esté lo suficientemente preparado para enfrentarse a los ejércitos en las calles después de la catástrofe, no obstante y sobre todo cuando hay quienes afirman que el capitalismo es la catástrofe, con sus leyes de excepción, sus guerras preventivas, su accionar constante en contra de los desposeídos. Y entonces: ¿qué hacemos en las ciudades, ante un hipotético o real estado de excepción?

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Prácticas de militarización: el caso Abruzzo

Introducción

En el siguiente texto queremos remarcar las medidas que fueron tomadas por el gobierno italiano a raíz del terremoto de 2009 en la región de Abruzzo, en particular en la ciudad de L’Aquila:

1. Inmediata evacuación de la población de las zonas consideradas peligrosas.

2. Acordonamiento de la «zona roja» (centro de la ciudad) y de otras zonas afectadas. Para los 30.000 habitantes que se quedan en la ciudad se efectúa —aparte de los bomberos— el despliegue de más de 70.000 hombres y mujeres en uniforme, desde los Carabinieri hasta los GOM (un cuerpo especial de la Policía Penitenciaria), desde la Guardia de Finanza vestida de antidisturbios hasta la Guardia Forestal y agentes de la DIGOS (la policía política italiana), además de agentes de policía de paisano. A partir de este momento, la «zona roja» es cercada y custodiada por militares. Está prohibido penetrar en ella bajo graves consecuencias. Queremos remarcar que los órganos competentes no han hecho pública ninguna lista oficial relativa a los muertos ni a los ciudadanos con necesidad de ser realojados, para poder jugar con estas cifras. Y, como por arte de magia, L’Aquila de la noche a la mañana ha pasado a ser una de las ciudades con menos índice de inmigrantes de toda Italia, y eso que el 90 por ciento de los bajos del centro de la ciudad estaban alquilados a inmigrantes. Pero como dice una carta de una mujer de L’Aquila, hay muertos de los que a nadie le interesa hablar, desde el ayuntamiento hasta los propietarios de los locales.

3. Medidas contra el pillaje. Como ha comentado una victima del terremoto:

Aquí hemos perdido a familiares, vecinos y amigos. El problema del pillaje a nosotros ni tan solo se nos había pasado por la cabeza. Cuando duermes al frío, en un coche, por la calle o en una tienda, piensas solo en las cosas esenciales: mantas, zapatos cómodos, agua, comida, artículos para la higiene y ropa interior. Las cosas que llaman «de valor» (valor ¿para qué? y ¿para quién?) interesan solo a quienes se están haciendo propaganda a cuesta de nuestras desgracias. Y no hace falta ser un genio para darse cuenta de que el coste de todos estos operativos superan ampliamente el coste de esos bienes, y que, dicho sea de paso, nadie les ha pedido que nos los protejan.

4. «Dispersión» de la población en albergues de las costas (el gobierno paga 50 euros al día por persona alojada: otro claro negocio de la Protección Civil), ciudades y pueblos distantes y tiendópolis.

Tiendópolis

Hemos decidido hablar de las tiendópolis (aunque en este momento las que quedan ya han sido abandonadas por las fuerzas del orden), porque han representado un claro ejemplo de control de masas y de militarización. Actualmente las personas que viven ahí son las que se han negado a aceptar las soluciones ofrecidas por el Estado; soluciones insuficientes, absurdas y ofensivas. Estas personas han sido abandonadas en los campos sin suministros de agua y luz, y sin el servicio de vaciado de baños químicos. Además sufren continuas amenazas y provocaciones por parte del Poder. Consideramos oportuno evidenciar que en estos campos ha sido llevado a cabo por parte del ayuntamiento un minucioso trabajo de reselección ciudadana, aprovechando el momento para quitarse de encima los ciudadanos «incómodos». Estamos hablando de los sin techo, las madres solteras con hijos enfermos, las personas psiquiatrizadas, activistas y, en general, las personas en condiciones de grave exclusión social o las personas polémicas. Para los residentes de los campos, había una serie de leyes «adjuntas» que había que respetar rigurosamente. Por ejemplo: no se podía cocinar en las tiendas; no se podía consumir café, chocolate o vino; había que registrar siempre la hora de salida, la hora de llegada y el lugar a donde se iba; había que llevar día y noche un distintivo de identificación bien visible, un carnet especial para los terremotados; las visitas estaban controladas y también tenían que pasar por el checkpoint (no se podía entrar en el campo si no se daba el nombre de la familia a la que se visitaba); estaba rigurosamente prohibida la distribución de panfletos y las reuniones espontáneas; no se tenía acceso a medios de información, ni tan sólo convencionales; no se podía tener televisión ni radio en las tiendas; no se podían hacer fotos ni grabar; estaba prohibida cualquier forma de autoorganización o el acceso al campo a personas ajenas a la ciudad que quisieran ayudar de forma autónoma; no se podían tener animales (aparte de alguna excepción proclamada por la televisión); había que hacer colas de hasta una hora para ducharse; la única comida a la que se podía acceder era la que subministraba la Protección Civil, como explicaba una carta-testimonio desde los campos:

 

Mientras los productos locales de la agricultura y de la ganadería, inútilmente ofrecidos a la Protección Civil para el consumo en los campos, se quedan sin vender y tienen que ser destruidos, son las grandes cadenas de distribución y no los pequeños productores locales quienes ganan con la emergencia. […] En los campos la sopa es siempre de comida enlatada o congelada, de procedencia dudosa y de autenticidad inexistente, y probable causante de las varias epidemias de disentería.

Hay que añadir que las condiciones de vida eran pésimas. Algunas tiendas eran compartidas por varias familias, que muchas veces entraban en conflicto por las diferentes exigencias y ritmos de vida. Todo esto con la continua intrusión de las fuerzas del orden que controlaban que nadie se hubiera «fugado» o «colado» dentro de las tiendas o si se tenía alguna televisión, despertando a sus habitantes con las linternas incluso varias veces en una sola noche. En Abruzzo el clima alcanza altas temperaturas en verano y en invierno estas llegan a estar por debajo de cero, con abundantes nevadas. En esta situación de crispación de la población, y para evitar que esta se organizara transversalmente, la Protección Civil se encargaba de elegir jefes de campo a los que se le recompensaba con algunos privilegios, siendo estos los únicos portavoces autorizados de zona y convirtiéndose en chivatos al servicio de la ley. Cualquier tipo de protesta, ya sea en grupos reducidos o no, era rápidamente sofocada por la policía secreta que patrullaba el campo intimidando a los ciudadanos e invitándolos a volver a sus tiendas.

Protección Civil

La Protección Civil es un pulpo de muchos tentáculos. Su padre fundador es Giuseppe Zamberletti, visionario político italiano que supo hacer de los destructivos terremotos en las regiones de Friuli y Campania de 1977 y 1980 un fructuoso negocio. De hecho, fue abierta una investigación llamada «Giù le mani dal terremoto» (en castellano: fuera las manos del terremoto), donde se acusaban por malversación de fondos destinados a las zonas afectadas, a varios poderosos… y entre ellos estaba nuestro Zamberletti. Pero como suele suceder, el caso prescribió. Esto fue sólo el principio de una gran carrera, pero detenernos a describirla por completo nos ocuparía demasiado espacio que no queremos dedicarle a tal despreciable personaje. Aquí puntualizaremos solamente algunos entre los muchísimos cargos que ha ocupado hasta ahora. Fue miembro de: la Comisión del Ministerio del Interior; la Representación de Cámara en la Asamblea Consultiva del Consejo Europeo; la Comisión Especial para el examen del diseño de ley de conversión del Decreto Ley, concerniente modificación e integración en materia de reforma tributaria; la representación italiana a la asamblea parlamentaria del Consejo Europeo; la Comisión del Ministerio de Defensa; la Comisión Parlamentaria de investigación del atentado de Via Fani, sobre el secuestro y asesinato del primer ministro Aldo Moro y sobre el terrorismo en Italia; la Comisión Parlamentaria para los servicios de información y seguridad y para el secreto de Estado; la Comisión de Trabajos Públicos; la Comisión Finanza y Tesoro; la Comisión Parlamentaria de investigación sobre el terrorismo en Italia y sobre las causas de la falta de identificación de los responsables de los atentados; la delegación parlamentaria italiana de la Asamblea del Atlántico del Norte. La Protección Civil inicialmente estaba coordinada por el Ministerio del Interior, pero en 1992 pasa a manos del Consejo de ministros. Posteriormente pasa a ser gestionada por un solo ministro a cargo y este es el actual jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso. La Protección Civil es el único órgano estatal que no debe justificar sus gastos. Bertolaso es otro de esos personajes que están siempre en el sitio adecuado en el momento adecuado. Es hijo del militar Giorgio Bertolaso, General de la aviación y ex Director General de la aeronáutica militar, y es sobrino del cardenal Camillo Ruini, nada más y nada menos que el gestor del banco del Vaticano, entre otros mil trapicheos. Dice La Repubblica (medio de comunicación del Poder): La riqueza de la Iglesia es fruto de los veinte años de gestión de Camillo Ruini (presidente de la Conferencia Episcopal Italiana hasta hace unos meses) y ha crecido incluso cuando la crisis de vocaciones ha reducido el número de sacerdotes.

En octubre de 2006, Bertolaso es nombrado Comisario extraordinario de la emergencia de la basura en Nápoles, cargo que deja en julio de 2007 después de numerosas polémicas, sobre todo por querer abrir un vertedero en el Valle Masseria en el municipio de Serre, en un oasis, según la WWF. En 2008, es nombrado comisario del área arqueológica romana, contra la opinión de la superintendencia de Roma y Ostia y del Consejo superior de bienes culturales, y de 4.000 personas entre profesores universitarios y eminencias italianas y extranjeras. Bertolaso entra otra vez en escena por la cuestión de la basura en Nápoles cuando en febrero de 2009 es acusado por la investigación judicial llamada «Rompiballe» de haber participado en fraudes respecto a la eliminación de desechos; cosa que no le impide seguir a la cabeza de la Protección Civil. Y finalmente, en abril de 2009, su gran obra… el terremoto de L’Aquila.

En esta operación, como en las demás, la Protección Civil puede gestionar a su gusto y disponer de: Policía Municipal; Guardia de Finanza; militares; bomberos; Guardia Forestal; Policía Local; Carabinieri; Policía Penitenciaria; DIGOS; Cruz Roja Italiana; Cuerpo Nacional de Alpinos; servicios técnicos nacionales, Enel y Telecom (compañías de luz y teléfono); grupos nacionales de investigación científica; vulcanólogos y sismólogos; y varias asociaciones de voluntarios, algunas de ellas de preocupante procedencia (como por ejemplo Assoarma, una asociación de ex militares y coordinadora —en algunas ciudades italianas— de las rondas neofascistas en contra de los inmigrantes y «por la seguridad»). La Protección Civil, contrariamente a lo que muchos creen, no actúa solamente en casos de catástrofes. Gestiona todas las fases: previsión, prevención, actuación y reconstrucción. Es suficiente que una localidad proclame el estado de emergencia para que la Protección Civil entre en acción. Tenemos varios ejemplos de actuación que nos dan mucho que pensar. Entre otros: la «Misión Arcoiris» en Albania, en 1999 (la cara «humanitaria» de los bombardeos de la OTAN); el Jubileo del año 2000; la cumbre OTAN-Rusia de 2002, en Pratica di Mare (Roma); la cumbre de la FAO de 2002. Además, Guido Bertolaso fue nombrado (por el primer ministro Silvio Berlusconi) delegado para la organización de la cumbre del G8 en L’Aquila, como organizador y coordinador de las iniciativas y de las intervenciones que se efectuaron durante el año 2009 en relación a la cumbre de los ocho países más poderosos. Y no nos parece casual la elección de L’Aquila para tal ocasión, sino una maniobra muy bien calculada para demostrar a los órganos competentes de otros países, como gestionar situaciones similares.

 

Aquí puedes consultar más información acerca de los terremotos de Alcorcón.

http://www.20minutos.es/noticia/1626684/0/falla-oculta/temblar/alcorcon/

http://moreno-meco.lacoctelera.net/post/2013/11/06/el-terremoto-madrid-es-inducido-el-proyecto-castor

http://esmateria.com/2012/10/22/la-explotacion-de-los-acuiferos-disparo-el-terremoto-de-lorca/

http://www.ayto-alcorcon.es/prensa-y-comunicacion/sala-de-prensa-de-alcorcon/item/2268-alcorcon-acogera-el-i-congreso-internacional-de-grandes-catastrofes-que-se-celebra-en-espana

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